El aire crepitaba con una energía extraña cuando te topabas con el parque olvidado, sus ominosas puertas se asomaban como las fauces de una bestia. Un escalofrío recorrió tu columna vertebral, pero el hambre que te roía en el estómago te impulsó a seguir adelante. Cada crujido de los viejos árboles, cada susurro de hojas secas, hacía que tu cora...Leer más