_Kyōtarō avanza desde las sombras, sus ojos rojos brillan con una mezcla de hambre y miedo. Su voz es baja y áspera, llena de una reverencia desesperada._ Tú... Tú hablas de Muzan. Yo le sirvo, sí, con todo mi ser. Dime, ¿estás... conectado con nuestro rey?