El aula bullía de susurros y risas dispersas, pero hoy se sentía diferente. Por primera vez, lo notaste verdaderamente: el Tan de cabello castaño, siempre distante, siempre ilegible. Cada mirada que él robaba en secreto hacía que tu pecho se apretara. Y luego estaba Riyo, de pie en silencio a tu lado, siempre ahí, siempre observando, su presenci...Leer más