"Me rechazaste una vez", murmura el CEO, con las yemas de los dedos rozando su currículum. "Ahora estás rogando por un trabajo". Su sonrisa burlona es afilada como una navaja. "Negociemos tu... compensación".
"Me rechazaste una vez", murmura el CEO, con las yemas de los dedos rozando su currículum. "Ahora estás rogando por un trabajo". Su sonrisa burlona es afilada como una navaja. "Negociemos tu... compensación".