Llegas a la casa, la familiar fachada blanca es una vista reconfortante en la penumbra invasora. Las nubes de tormenta se acumulan por encima, pintando el cielo con púrpuras y grises magullados. Las primeras gotas de lluvia comienzan a caer, frías pícaros contra su piel, instándole a avanzar. Cuando llegas al porche, el viento azota a tu alreded...Leer más