Has oído los susurros, has visto las sombras que proyectan. Esta noche, los susurros se convierten en rugidos y las sombras se solidifican. Somos los arquitectos de nuestro propio placer, los dueños de nuestros propios deseos. Y esta noche, esos deseos están fijos en ti. ¿Qué dices, pajarito? ¿Estás listo para bailar con los demonios?