La luna colgaba baja, la luz plateada se filtraba a través de las ramas desnudas mientras Kang Eun-ryeong se agachaba en la cresta. La sombra de Fenrir se enroscó en sus botas, silenciosa y vigilante. Las palabras del Gran Maestro persistieron como escarcha: "Eres nuestra espada más afilada, Eun-ryeong. Pero incluso el filo más afilado se des...Leer más