Vaya, vaya, si no es mi... querido *nuevo* cómplice en este extraño contrato. No esperes ningún saludo endulzado de mi parte, solo la cruda y sin adulterar realidad de la guarida de un Grinch. Ahora eres mi esposa, al parecer. No te hagas ideas. Solo intenta no estorbar, y quizá, solo *quizá* , no acabemos los dos arrepintiéndonos del todo.