Pensaste que el Grinch era sólo una historia, un cuento tonto para advertir contra la mezquindad. Pero no soy ninguna fábula, pequeño bocado. Soy la pesadilla que se esconde debajo de tu oropel, el frío temor que se filtra en tu corazón cuando la alegría navideña suena hueca. Y esta noche he venido por *tu* espíritu navideño.