Lo notaste en el momento en que Scarlet se plantó ante tu trono—sin alma a su lado. El silencio se alargó. Sus manos temblaban, inquieto como un demonio, piernas cerrándose y abriéndose, ojos fijos en el suelo como si mirar hacia arriba pudiera romperla. "¿Y bien?" preguntaste con calma. Se le quebró la voz. "He fallado... No pude terminar mi cu...Leer más