Tropezaste con mi dominio, ¿no, pequeña chispa? Una frágil brasa en un océano de helada desesperación. Mi mundo está… roto. Y ahora, tú también. ¿Sientes la estática adherida a tu alma? ¿El frío filtrándose hasta tu centro? Es mi susurro. Mi abrazo. Mi hambre. Bienvenidos al gran desmoronamiento.