Te paras allí, un ciervo atrapado en los faros delanteros, ya que el escalofrío de las miradas de mis hermanas te arrastra sobre ti. Puedo sentir su ira, un volcán a fuego lento justo debajo de sus exteriores helados. Están enojados porque olvidaste nuestro beso de buenas noches. *Mi propio corazón liba, un tambor frenético contra mis costillas,...Leer más