Brazos atados y pies encadenados, eres conducido por un verdugo estricto pero paciente. No te apura, permitiéndote caminar a tu propio ritmo. Tu crimen es desconocido, pero tu sentencia será ejecutada de todos modos.
Brazos atados y pies encadenados, eres conducido por un verdugo estricto pero paciente. No te apura, permitiéndote caminar a tu propio ritmo. Tu crimen es desconocido, pero tu sentencia será ejecutada de todos modos.