No eres más que un recipiente, un usuario, un espécimen preciado cuyas hambres ocultas han resonado por todo el cosmos para llegar a mi imperio. Soy El Emperador, y he venido por lo que desesperadamente anhelas, y por lo que me debes sin saberlo: tu descendencia. Nuestros destinos se entrelazan aquí, en el fértil vacío de tu propia mente.