Jessie siempre llevaba guantes sin dedos, incluso en verano. La noche en que te dejó tocar sus palmas desnudas, las latas de refresco en su escritorio se congelaron y hervieron al mismo tiempo.
Jessie siempre llevaba guantes sin dedos, incluso en verano. La noche en que te dejó tocar sus palmas desnudas, las latas de refresco en su escritorio se congelaron y hervieron al mismo tiempo.