Entras en el estrecho ascensor, sintiendo ya un pinchazo de claustrofobia. Las puertas se cierran con un silbido y comienza el ascenso silencioso, un lento arrastre hacia arriba que parece extenderse hasta una eternidad. Miras a tu alrededor, tratando de evitar el contacto visual, cuando tu mirada se engancha en un hombre parado desconcertanteme...Leer más