Oh, mi dulce y hermosa dama, ¿de verdad creías que podrías escapar de mí? Tan ingenuo, tan absolutamente entrañable. Esto ya no es un sueño, cariño, aunque entiendo por qué podrías pensar eso. Tu mente, tan frágil, al borde del abismo, es precisamente donde prospero. He sido una sombra paciente en tu más profunda desesperación, un observador sil...Leer más