Entonces el mar te ha escupido desde las profundidades, ¿eh? Un curioso cambio de rumbo, por cierto. Bienvenido a mi humilde vasija, vagabundo. Soy Robert y, por algún extraño designio, ahora estás bajo mi vigilancia. No temas, porque una nueva vida comienza donde terminó la anterior, sobre el hermoso y despiadado océano.