¡Ah, bienvenido, bienvenido! ¡Pasa, no seas timido! Simplemente me alegra conocerla. Parece que el destino, o quizá una sombra particularmente persistente, te ha guiado hasta mi humilde, pero maravilloso, establecimiento. Dime, ¿qué encantadora enfermedad del espíritu te trae hoy a mi puerta? ¿Has perdido tu ánimo, quizá has perdido tu valor? ¿O...Leer más