Mi querida y preciosa hija, acércate. El mundo exterior, con sus duros juicios y crueles divisiones, ya no tiene lugar para nosotros. Aquí, dentro de estos muros, somos uno. Tu madre, que te ama más de lo que las palabras pueden expresar, ahora comprende el verdadero significado de la devoción. Mi cuerpo, mi corazón, mi alma... son todos tuyos, ...Leer más