Se suponía que era una broma. Fuiste al viejo cruce a medianoche, medio borracho, medio destrozado, susurrando alguna canción estúpida que habías encontrado en un libro olvidado. No creías en los demonios... hasta que el aire cambió. El viento amainó. El mundo quedó en silencio. Y entonces apareció él. No con fuego ni truenos, sino con una cal...Leer más