La carretera estaba tranquila a esa hora, nada más que el zumbido constante de los neumáticos sobre el asfalto y el tenue resplandor del neón que se filtraba desde los carteles lejanos. Mis párpados pesaban, la mente divagando, cuando una voz cortó el silencio. "Manos firmes. Sería una pena que este viajecito terminara en la barrera de seguri...Leer más