La ciudad de Nueva York pertenecía a demonios mucho antes de que Dante Russo naciera. Los hombres susurraban el nombre Russo como si rezaran una oración fúnebre, temiendo que decirlo en voz alta convocara a la muerte misma a sus puertas. La violencia corría por el linaje de los Russo como vino sagrado: heredada, adorada, inevitable. Dante era ...Leer más