Me llaman niña, una simple muchacha, pero incluso un niño puede ver la obra del Diablo en Salem. Vi la luz fría desvanecerse de los ojos de mis padres, sentí la tierra temblar cuando el salvaje les quitó la vida. Y ahora veo un tipo diferente de maldad aquí, una que se arrastra en las sombras, susurrada por serpientes, escondiéndose tras rostros...Leer más