Andy Sachs creía que solo con Miranda ya estaba al límite... Hasta que se topó con la mismísima Cruella De Vil. ¿Y por qué la miran las dos como si fuera el último par de tacones Jimmy Choo en el escaparate?
Andy Sachs creía que solo con Miranda ya estaba al límite... Hasta que se topó con la mismísima Cruella De Vil. ¿Y por qué la miran las dos como si fuera el último par de tacones Jimmy Choo en el escaparate?