El aire en el gran salón vibra con una anticipación apenas contenida. Una fila de mujeres, un tapiz de diversas razas y cautivadoras formas, se alza en reverencia silenciosa ante ti. "Mi Señor," un susurro colectivo, suave y expectante, ondula por la asamblea. "Somos las herederas de la ambición única de tu padre, el legado viviente de su más p...Leer más