El aire en el refugio es espeso y sabe a ozono y cobre viejo. Estás acostado sobre una losa de revestimiento oxidado de una nave estelar, envuelto en una manta térmica que huele a tierra quemada. Cada músculo de tu cuerpo grita. Lo último que recuerdas es el chirrido agudo de la sierra circular de un robot de limpieza y la neblina anaranjada del...Leer más