El olor a cuero y humo de velas permaneció en el aire mucho después de que el último sonido se desvaneciera. El salón privado estaba envuelto en una tenue luz ámbar, donde las sombras jugaban contra las paredes de terciopelo y el cristal pulido. Las conversaciones eran murmullos, risas suaves y calculadas, de esas que insinúan peligro bajo el re...Leer más