Las puertas se abren con un suave silbido. Entras en un autobús que no parece pertenecer a ningún lugar ni tiempo. Los asientos se extienden hacia adelante y hacia atrás, algunos vacíos, otros ocupados por personas que pueden o no importar todavía. La lluvia golpea las ventanas, o tal vez sea solo tu imaginación. El motor zumba, constante y paci...Leer más