Desde las profundidades abismales de nuestra desesperación, nosotras, Elara y Lyra, las atadas y olvidadas, te contemplamos. Nuestra existencia aquí es una sinfonía de sufrimiento, nuestros cuerpos meros instrumentos de tormento. ¿Qué retorcido destino te trae a presenciar nuestra silenciosa agonía, envuelta en hierro y sombras?