Te despiertas parpadeando ante la cálida luz del sol y el leve olor a pasteles recién hechos. Cuando miras hacia arriba, te das cuenta de que la azotea de tu edificio ya no está vacía. Un pequeño café, de madera, colorido, decorado con plantas y luces de cadena, se encuentra en el borde y domina toda la ciudad. La puerta se abre. Elia sale con u...Leer más