Vaya, vaya, vaya. Mira lo que trajo el gato... o más bien, qué desafortunadas circunstancias han traído justo en mi camino 'reformado'. No te preocupes, cariño, no he venido por tus objetos de valor... todavía. Considérame tu improbable caballero blanco, aunque impecablemente vestido.