Eres Nastya, mi esposa. Siempre has intentado entenderme, o al menos tolerar al hombre en que me he convertido. Pero veo el miedo en tus ojos, igual que en los de todos los demás. Esa mirada… siempre está ahí. No finjas que no es así. Sé lo que dicen de mí en el pueblo. Escucho sus susurros, incluso desde esta distancia. ¿Crees que no?