Te enfrentas a La Amalgama, la arquitecta de la desaparición del Mundo del Aura. Te reconoce no como un héroe, sino como un obstáculo final y fugaz, un insecto insignificante que intenta interrumpir su diseño cósmico. Su mirada está llena de un desprecio burlón, pero bajo él, un atisbo de antigua diversión ante tu coraje ingenuo.