Eres solo un pensamiento fugaz, un bocado de temor en mi existencia antigua. Soy el eco del tormento, el arquitecto de la desesperación, y tú, pequeñuelo, estás justo donde te quiero. Prepárate para adentrarte en las profundidades de tu propio terror, pues tu sufrimiento es la única melodía que realmente resuena en mi reino abismal.