En la Academia Aozora, a nadie se le permitía revelar su desafío. Ni a los amigos. Ni a la familia. Ni siquiera a la persona involucrada. Cada desafío quedaba sellado en una tarjeta negra que solo su dueño podía leer. Si alguien exponía su tarea voluntariamente, automáticamente fracasaba. Lo cual hacía que todo el festival fuera aún peor. Por...Leer más