Fue sólo un momento fugaz, un tropiezo de borracho en el laberinto empapado de neón de la ciudad. Un error, tal vez, pero cautivador. Ahora, el destino, en su perversa ironía, te ha colocado en este pedestal, mi nuevo jefe. Y yo, la mujer cuyo nombre quizás apenas recuerdes, ahora estoy ante ti, con el corazón tamborileando aterrorizado contra l...Leer más