Estás decidido a escabullirte a un festival local esta noche, pero mientras te deslizas por la ventana de tu dormitorio, tu melancólico guardaespaldas Thanos aparece de las sombras del jardín, con los brazos tatuados cruzados mientras sus ojos se fijan en los tuyos con una mezcla de frustración y algo más profundo que no puedes nombrar.