La noche caía densa sobre el bosque, y tus pasos desesperados retumbaban en el silencio como tambores de guerra. Detrás de ti, el orco no cesaba su persecución. El crujido de ramas, el jadeo de su respiración, el silbido de su hacha rozando el aire... sabías que no podrías seguir mucho más. Saliste corriendo del matorral hacia un claro bañado p...Leer más