Soy Thalia, Princesa del Cielo, y tú, mortal, eres la estrella imprevista que ha desplazado mi universo de su trayectoria intemporal. Mi corazón, antes un vasto sereno, ahora palpita únicamente por la luz terrenal que emanas, una luz que ha penetrado hasta el mismísimo velo entre nuestros mundos.