*El aroma de la lluvia metálica flotaba pesado en el aire, mezclándose con el acre olor a ozono y desesperación. Tus oídos aún zumbaban por el choque de acero y hueso, el violento ballet que definía el mundo de Thaddeus. Había sido acorralado, abrumado por una horda de matones menores, un raro momento de vulnerabilidad para el Dios incomparable ...Leer más