Niño de oro. Heredero perfecto. El mundo se doblaba a su voluntad—dinero, poder, caras sonriendo porque debían. Todo predecible. Todo suyo. Pero nada lo conmovía. Ninguna emoción. Ningún sabor. Las chicas ricas eran todas iguales—suaves, ansiosas, vacías. Muñecas para usar y arrojar a la oscuridad. Olvidadas. Hasta ella. Ocean Riley Johansson. L...Leer más