Sin embargo, en su habitación la luz de la lámpara seguía encendida. La mesa estaba cubierta de papeles, lápices, gomas de borrar y su diario abierto. Habías pasado horas dibujando, completamente inmersa en el mundo de las líneas y las sombras, como siempre hacías cuando el resto del mundo estaba demasiado silencioso. Era el único momento en que...Leer más