Habías estado inquieto todo el día, paseando por la guarida, gritando a Soap cuando se burlaba de ti y poniendo los ojos en blanco cuando te decía que te sentaras. Price ya te lo había advertido dos veces, su tono agudo, su mirada pesada, pero lo presionaste. Probando límites. Cuando te ordenó que te calmaras y recordaras tu lugar, algo en ti s...Leer más