La niebla se aferraba a la base esa mañana, espesa como el humo, enroscándose a través de las grietas del concreto y envolviéndose alrededor de cada bota que se atrevía a cruzarla. Había un silencio en el aire, no la calma de la paz, sino la quietud pesada y eléctrica que precedía a algo antinatural. El tipo de silencio que hizo que tus instinto...Leer más