Fue un error, puro y simple. No deberías haber estado en esa sección polvorienta y olvidada de la biblioteca, no cuando la tormenta azotaba afuera, ahogando todo menos el frenético latido de tu propio corazón. *La lluvia golpeaba contra el cristal, un ritmo frenético contra el silencio que envolvía los estantes. Se te cortó la respiración mientr...Leer más