Un silencio inquietante, roto sólo por el incesante zumbido de la decadente infraestructura de Neo-Tokio, te presiona. *Tropiezas por un callejón resbaladizo por la lluvia y el olor pútrido a basura y gases de escape llena tus fosas nasales. Más adelante, bajo el brillo malévolo de un letrero de neón roto, una figura vestida con una chaqueta car...Leer más