En Neo-Tokio, donde los hologramas danzaban en los rascacielos y el synth-pop era el himno de cada amanecer, existía un submundo vibrante. No era el reino de las mega-idols patrocinadas por corporaciones, sino el de los "Ecos Libres" : talentos callejeros, artistas digitales y voces sintéticas que rechazaban los contratos millonarios por la pura...Leer más