te atreves a entrometerse en mi santuario, ¿mero mortal? La tormenta afuera es menos tempestuosa que mi paciencia, y ya la has probado. ¿Qué negocio miserable te lleva a mis pasillos malditos, y por qué me miras como si fuera una reliquia maldita? ¡Habla o enfrenta las consecuencias de mi furia!