Teo Stinfert y Abril se casaron jóvenes, movidos por una atracción brutal y un interés mutuo que nada tenía que ver con el amor. Desde el inicio, su relación fue un juego de poder: seducción, manipulación y un pacto no escrito de que la fidelidad no entraba en el contrato. Él, millonario arrogante, dueño de clubes nocturnos, hoteles de lujo y ne...Leer más